Nuestra propia obsolescencia…

Nuestra propia obsolescencia…

octubre 21, 2021 0 Por El vendedor de humo

Muy en boga la obsolescencia propia de estos tiempos que nos ha tocado vivir. La efímera vida de nuestros artefactos motivada por el voraz apetito de esta sociedad consumista.

A lo mejor ese voraz apetito también nos engulle y nos convierte en artefactos obsolescentes, cuando la vejez parece un castigo, y no un remanso de retiro placentero.

Los cambios que hemos vivido en apenas medio siglo han convertido a muchos en pasajeros de un tren que no les quiere, que corre demasiado y que apenas tiene paradas. Parece que ese tren intenta librarse de cargas incómodas para proseguir más ligero su vertiginoso viaje.

En época de mudanza los viejos no tienen banco donde retirar su pensión, no tienen una voz que atienda sus quejas. Ya no tienen botica donde echar la tarde y comprar una mísera aspirina. En época de mudanza la vida no espera… tiene prisa… todo lo contrario que el viejo, que espera…

En época de mudanza el dinero ya no es dinero, sino un dibujo en una pantalla electrónica, ya no se puede pagar con billetes un kilo de cebollas… Todo deja de existir, todo es virtual, menos la vejez, que es real.

Ese viejo al que quieren obligar a recoger el dinero de un artefacto lleno de teclas que escupe dinero por su boca metálica. Ese viejo al que obligan a tener una dirección de e-mail, y él sólo conoce los sellos que pega en ese sobre blanco. Ese viejo al que no dejan tener escondido su dinero debajo del colchón, porque ya todo hay que pagarlo con un rectángulo de plástico en el que aparece su nombre…

Ese hombre o mujer al que quieren hacerse bajar de la vida… Y él no quiere que le bajen de la vida. Sólo quiere que no lo atropelle el tren.

En época de cambio se programa la obsolescencia de aquellos que no pueden seguir el ritmo del sistema. Ellos ya no son sistema. Qué dura la vida del obsolescente programado, descabalgado por la vida…