Cualquier tiempo pasado… no fue mejor
septiembre 21, 2021No, cualquier tiempo pasado no fue mejor… fue distinto. Desde hace ya algunos años algunas mentes interesadas se han empeñado en hacernos creer, quizá por el placer de un titular sensacionalista, que la generación de nuestros hijos va a ser la primera en vivir peor que sus padres…
¿De verdad estamos seguros de esto? Yo creo que no. Quizá el hecho de que la generación del baby boom haya sido la más próspera en siglos hace que la comparación con la siguiente la deje pequeña. La historia se compone de ciclos, de vaivenes, de altibajos. Que cada generación ha ido dejando el listón un poco más alto que la generación anterior, es una evidencia. Que el siglo XX ha supuesto un salto cualitativo nunca visto en todos los siglos anteriores es otra evidencia.
Pero cuidado con olvidar las precariedades por las que han pasado nuestros antepasados más cercanos. Quizá ellos no estaban tan metidos en esta dinámica diabólica del sistema productivo actual. El sistema en el que la felicidad es el consumo, en el que salirse de la vía principal tiene consecuencias, en el que la calidad de vida se mide en el número de coches que tienes en vez de en respirar aire puro.
No erremos el tiro. No hagamos creer a nuestros hijos que son una generación llamada al fracaso o castigada por la crisis. Hace muy poco nuestros padres intentaban sobrevivir. De repente cambiamos la supervivencia por el estado de bienestar. Ahora ¿cuál es el siguiente paso? No permitamos que piensen que son desgraciados por tardar más en encontrar trabajo, o por no poder tener el último iPhone.
No sé si somos más felices, pero sí más afortunados porque cualquier tiempo pasado… no fue mejor.



